martes, 20 de mayo de 2008

NO SUFRAS MÁS, HERMANITO

Esta noche todo va a cambiar hermanito, todo va a cambiar.
Ya no vas a sufrir más, ya no más médicos, ya no más hospitales, ya no más agujas ni más jarabes.
Es esta noche la escogida para que tus ruegos se cumplan, ya he descubierto lo que pasa, Dios no te escucha. Sí, ríete, pero tu hermanita de casi ocho años se ha dado cuenta de una cosa, me sacas dos años pero tu nunca te has podido dar cuenta porque siempre estabas malito, es normal.
¿Recuerdas que jugábamos a que teníamos otra hermana que era mayor y que nadie más podía ver? Pues hoy viendo la tele me he dado cuenta de algo.
He visto un hombre morir durante el telediario, lo han puesto todo hermanito, no quería mirar pero no pude contener mi curiosidad. Era un hombre que vestía de forma diferente a los que le mataron, no se por qué lo hicieron pero se veía al hombre rezar a Dios para que aquello no le pasara, pero le pasó.
Dios no pudo salvarlo, ¿te has dado cuenta de que lo que nos dice la Madre Carmen no es del todo verdad? Ella siempre dice que recemos, que le pidamos por nuestras familias, y claro, eso es lo que pasa. Imagínate a todos los niños y padres del mundo rezando cada día pidiéndole favores, es imposible que Dios pueda ayudar a todos y cada uno de ellos y entonces claro, cuando a alguien se le olvida rezar pues le pasan cosas malas.
Pero ya no te preocupes que yo he dejado de rezarle para no distraerlo.
Llevo unos días sin rezarle pero tu no mejoras, además ayer vi a mamá llorando agarrada al teléfono, estaba hablando otra vez con el médico, creo que mañana otra vez volverán a darte los rayos malos y se te caerá otra vez el pelo. Pero no te lo he dicho, mamá tampoco porque no quiere verte triste.
Pero yo no quiero verte más triste y creo que Dios tampoco quiere verte triste pero lo que pasa es que él no sabe como estás porque todo el mundo le reza, si solo le rezaran las personas que de verdad necesitaran su ayuda...
Pero no te preocupes porque esta noche se va a enterar de lo que te pasa.
Te digo esto ahora que duermes porque sé que no te gustaría oírlo si estuvieras despierto y he visto en la tele que si te lo digo mientras duermes también me vas a escuchar, pero te hablo bajito para que no se despierte papá y me riña por no estar en mi cuarto. Así que sigue durmiendo, ahora voy a bajar a la cocina, voy a coger el bote que mamá usa para limpiar y me lo voy a beber. He visto en la tele que un hombre se mató bebiéndose un vaso de veneno, pero como no tenemos eso creo que el bote verde que mamá nunca nos deja que toquemos hará más o menos lo mismo.
Así que creo que dentro de unas horas dejaré de ser tu hermanita para ser un angelito, y cuando llegue arriba voy a hablar con Dios, y le voy a contar lo mucho que lloras, lo mucho que te duele y lo muy malito que estás. Seguro que mañana o pasado Dios te cura, le voy a decir todo el rato que te cure y hasta que no lo haga no voy a parar. Cuando despiertes estarás mejor.
Gema dice que los niños no van al infierno así que no te preocupes por mí.
Ya no volverá a llamar el médico, y mamá no volverá a llorar, papá dejara de gritar por todo y tú te pondrás bien. Y podrás por fin patinar con tus amigos, y montar en bici y salir de excursión a la playa y bañarte como los demás niños.
Por mí no te preocupes, porque cuando estés curado bajaré para estar siempre a tu lado y para decirle a Dios que no os pase nada malo. No hace falta que me lo agradezcas, lo único que te pido es que sigas jugando a que tienes una hermana invisible, pero esta vez aunque no puedas verme estaré jugando contigo.
Te quiero Pablo. Buenas noches.

martes, 13 de mayo de 2008

CASI COMO DORMIR

Cuando despierto siento nauseas, mi cuerpo lleva sintiéndolas un rato pero es justo ahora cuando mi cabeza se da cuenta de que en realidad antes nada era real, el juego se ha terminado, ahora empieza lo de verdad.
Una luz apenas ilumina toda la estancia, me muevo y un tintineo de cadenas me siguen, ¿son mías estas cadenas? Creo que me sujetan a la pared.
Tengo mucho sueño, me duermo. No me puedo dormir, me tumbo y me quedo quieto, es casi como dormir.
Despierto o abro los ojos, un tiempo sentado descansando me deja observar que la estancia puede ser un garaje, parece muy sucio y huele como un gallinero. Acabo de descubrir que la cadena, sujeta a un collar de acero que llevo puesto y sujeta además a la pared, es lo que tintinea cuando me muevo.
Suena como un dulce timbre de bici. He montado en bici, no. No lo he hecho, lo hice antes, antes de ser lo que soy ahora. Ahora no puedo montar en bici.
Se ha abierto una puerta y me levanto, me duelen mucho las rodillas pero cuando las miro me doy cuenta de que apenas llevo un pantalón vaquero hecho jirones y estoy sin camiseta y sin botas, una camiseta de una calavera tenía antes, ahora no, ahora no puedo. No recuerdo como eran mis botas.
La mujer que me capturó me observa con desprecio. No entiendo cómo puede despreciarme, es preciosa, yo la hubiera amado antes, ¿he amado antes?, ahora no puedo.
Una mujer que podría llamarse Miranda se acerca a mi captora y la besa. Cuando la saluda, un beso breve, sus labios no se mojan. Pienso en romper mis cadenas y besarlas, una parte de mí siente el deseo, la otra sólo siente hambre y cansancio. Quiere que todo deje de dar vueltas. Pero ya no puedo besarlas, ya no puedo.
Miranda me escupe, no es la mejor forma de tratar a alguien, pero al menos mis labios se mojan cuando con mis dedos llevo su saliva a mi boca, en ese momento ella piensa algo malo de mí. No sé que me está diciendo, antes hubiera podido oírla, ahora no puedo.
Tengo un casco en la cabeza, no me tapa la cara, sólo la cabeza, cuando lo toco me corto, me duele mucho un dedo, pero lo miro y ya no lo tengo, me duele mucho. ¿Nadie va a curarme? Miranda ya se ha ido y mi captora habla por teléfono, yo antes tenía un teléfono. Antes podía haber hablado, cuando tenía cosas que decir, ya no, ahora no tengo nada que decir a nadie, todos se han ido y me han dejado solo. Nadie debería quedarse solo, nunca dejaré a nadie más sólo, ya no.
Mi captora se va, se abre hacia arriba la puerta del garaje, al final era un garaje. Una luz muy fuerte y mucho ruido vienen de fuera, no quiero salir, pero mis cadenas se caen, creo que quieren que salga. A lo mejor cuando salga no estoy más tiempo solo. Mientras camino me duelen mucho las rodillas y mi dedo cortado, la cabeza me pesa mucho por culpa del casco. Voy con la cabeza medio agachada y veo unas letras en mi pecho escritas en morado.Pienso en que me gustaba mucho antes ese color, ahora ya no. Cuando salgo del garaje estoy en un círculo muy grande de arena, hay gente alrededor, me acerco a la gente, han puesto vallas. Sigo estando solo.
Una mujer se acerca a mí desde el lado opuesto de donde está mi garaje, pero creo que también está herida, camina tambaleándose, cuando se acerca puedo ver las heridas que tiene por todo el cuerpo, tiene otras letras escritas en rosa, no me gustaba antes ese color, ahora tampoco.
La mujer se acerca a mí, ¿también está sola? Le han puesto una espada en la mano, creo que ya no tiene mano. Me clava la espada y me hace daño, ¿por qué todo el mundo me hace daño?
Antes todo era perfecto, ahora ya no lo es, esto es la realidad, y esa mujer quiere matarme, la mataré yo a ella entonces.
La mujer me clava la espada en la barriga y siento como me atraviesa, me duele mucho pero no puedo hablar, ya no puedo. Así que la cojo por la cabeza y le muerdo la cara. Ella tampoco puede gritar, pero sé que le duele porque ya no tiene nariz y eso duele. Sigo mordiéndole la cara hasta que la mujer deja de apretar su espada en mi barriga, luego cae al suelo. Yo sé que antes la hubiera dejado en el suelo, pero ya no, esto es real, me gusta mucho como sabe, debo devorarla.
El público está gritando una sola palabra, creo que es el nombre que tengo escrito en el pecho pero eso me da igual, debo comerme a la mujer para calmar mi dolor, es lo único que puede calmar mi dolor por seguir estando en pie. No vivo, pero en pie, y eso duele.
Miranda se acerca con un lazo, me atrapa y me ata cuando ya casi me había terminado de comer a la mujer que también estaba sola, me arrastra por el suelo, ella va en una moto. Tengo mucho sueño, me tumbo y dejo que me encadenen, siempre lo hacen igual, creo que esta vez morderé a mi captora cuando me cosa el dedo, acabo de recordar que no llevo un casco, tengo la cabeza atravesada por cristales.
El dolor ya no aparecerá durante un tiempo, pero sigo estando cansado. Tengo mucho sueño, me duermo. No me puedo dormir, me tumbo y me quedo quieto, es casi como dormir.

domingo, 11 de mayo de 2008

QUIZÁ NUNCA PUDISTE OIRME DESPUÉS DE TODO...

Hay que ser estúpido para pensar que ella era algo más que una mujer. Las mujeres se terminan cansando de que las trates así, ¿sabes?. Sigue ahí tirado en la cama, pero no te duermas todavía, quiero decirte un par de cosas.
Sé que recuerdas nítidamente el momento en que te lo dijo, “vas a ser padre”. Te guste o no, vas a ser padre.
Acababas de llegar tras un duro día en la fábrica apretando tuercas y más tuercas de aquellas sucias carrocerías. Sólo necesitabas tomarte una cerveza mientras veías el partido, pero ella tuvo que estropearte la tarde con esa mala noticia. ¿Qué esperabas?. Algún día tenía que pasar, a veces los anticonceptivos fallan.
Tu actitud amigo, tu actitud sería un buen tema de debate. Gritarle insultándola para que abortara no iba a ser la respuesta, la violencia nunca es la respuesta... siempre te lo digo y tu nunca me escuchas.
Era normal que algún día contestase a tus acostumbrados insultos. Te voy a contar un secreto, las mujeres también son personas como tú y tienen un cerebro y un corazón, como tú.No entiendo como puedes aguantar cada día las broncas del enano de tu jefe y no soportar que ella te dijese esas cuatro cosas tan bien dichas. Era necesario que lo supieras, yo también quería decírtelas, pero nunca me escuchabas.Necesito que te concentres, aún no te vas a dormir, ¿verdad?. No sin antes escuchar lo que tengo que decirte.
No debiste cogerla por el pelo, no debiste golpearla con la llave inglesa. ¿Qué pretendías arreglar?. Te decía que pararas, te lo decíamos ambos, pero nunca nos escuchaste ¿verdad?.¡Los mataste! Mataste a tu mujer y también al hijo que llevaba dentro. ¿Soluciona eso tus problemas? ¿Tu jefe va a gritarte menos mañana? ¿Tus compañeros dejaran de darte de lado en el trabajo? ¿Tus padres volverán a hablarte?
Siempre has escogido el camino fácil, ser egoísta y tirar para delante. Siempre estuve allí, contigo, para pedirte que reflexionaras.
¿Recuerdas a Sara? Para ti era solo un polvo fácil y cuando pasaste más allá del coqueteo la cosa se complicó. Hiciste lo de siempre, ser egoísta y tirar para delante. Violar nunca está justificado, te lo dije en su día y te lo repito ahora.
Cuando pudiste elegir entre estudiar o irte con tus amigos de la Universidad de discoteca también te aconsejé... pero como siempre elegiste el camino fácil. ¡A veces no sé ni por qué me molesto en hablarte!
Cuando le pegaste a aquel chico con gafas solo para hacer reír a esos que se hacían llamar amigos tuyos también te advertí, pero me ignoraste, ¿dónde estaban ellos cuando la policía te cogió a ti como único sospechoso del robo de aquél coche? Ellos buscaron coartadas entre unos y otros y te dejaron con el culo al aire. Pero claro... unos cinco años de cárcel no te enseñaron a escucharme.
¿Y ahora qué? tienes sueño claro, no vas a escucharme.
Si me hubieras escuchado cuando lo de Sara, si me hubieras escuchado hace un momento antes de matarla....
Pero ahora ni tú ni yo podemos hacer nada.
No tengo más consejos para darte a partir de ahora, has cogido sus pastillas, te las has tomado todas con unos vasos de whisky. Cuando te duermas no volverás a despertarte, veintitrés pastillas son demasiadas. Como siempre has elegido el camino fácil. Es duro estar dentro de una cabeza tan dura como la tuya, ahora toca morir supongo. Qué manera más miserable de pasar por esta vida, solo haciendo daño. Si tan sólo me hubieras escuchado alguna vez...
Yo lo hubiera llamado Carlos, como papá... ¿Por qué no pudiste hacerme caso nunca? Yo no hubiera violado a Sara, ni hubiera pegado a nadie, ni hubiera huido de casa para que papá dejara de controlarnos... Hubiera hecho algo más en la vida que trabajar y beber cervezas. Ya nunca sabremos como hubiera sido de mayor, ni si se parecería a mamá o si tendría tus ojos. Te odio.
Ahora duerme, quizás nunca pudiste oírme después de todo...