sábado, 19 de julio de 2008

Todavía en algunas noches, si miras al cielo estrellado...

Desde hace mucho, mucho tiempo, en el cielo nocturno ha reinado Luna.

Luna, era la madre de todas las estrellas, a todas las quería igual. Juntas paseaban cada noche por el cielo mirando al mundo y viendo como las personas se ilusionaban, reían, se enamoraban… y cuando algo de eso pasaba, miraban al cielo y compartían su alegría con Luna y las estrellas.

Todas eran muy felices y cuanto más felices eran, más brillaban.

Luna, que era muy coqueta, sabía muchos trucos para lucirse y hacer que todas las personas la miraran al pasar…

- ¡Mirad, hoy está llena de luz! – decía una pescadora.
- ¡Mirad! Esta noche parece que está menguando… - decía un panadero.

Luna jugueteaba con sus formas y sus luces para asombro de todas las personas y de sus propias hijas, que pese a que todas eran muy bellas, ninguna podía nunca compararse con Luna.

Entre las estrellas, había una que apenas brillaba, pero ninguna de ellas sabía qué le pasaba… Luna, que estaba muy preocupada por sus hijas habló con la pequeña estrella:

- ¿Qué te pasa hija? ¿Te encuentras mal? – preguntaba Luna con preocupación.
- No lo sé mamá… no es nada.
- ¿Pero no eres feliz, hija mía? ¡Todas las personas del mundo quieren ser tan bellas como nosotros! Les hacemos la vida más feliz. Las fiestas se hacen por la noche, los mayores romances se gestan bajo nuestra tutela. Traemos la inspiración al poeta, grandes ideas a los sabios, dulces sueños a los niños, descanso a los cansados. Somos los confidentes de los solitarios, los únicos testigos del amor de los enamorados… ¿Qué más se puede pedir?

La pequeña estrella no dijo nada, pero se moría por gritar a los cuatro vientos que no quería ser todo eso, que quería ser una de esas personas.

Quería ser la joven que sale de fiesta por la noche a bailar, el poeta que traza con un lápiz el recorrido hacia su corazón, el niño que sueña con ser un héroe de mayor, el solitario que añora compañía, la enamorada que durante esa noche desea que se pare el tiempo. Quería ser cualquiera de ellos. Pero eso no podía decírselo a Luna ni a sus hermanas, ellas eran felices así, no comprenderían jamás a una pequeña estrella que apenas brillaba.

La pequeña estrella aprovechaba que pasaba desapercibida para alejarse algunas noches de la compañía de su madre y sus hermanas y pasear sola, mirando a las personas vivir sus vidas, a veces felices, a veces tristes… Envidiaba a todas ellas.

Una noche, en uno de sus paseos, añorando la vida que nunca podría tener, escuchó una trompeta solitaria que sonaba triste, como una llamada de auxilio en la noche. La estrella se dejó guiar por aquella melancolía hecha música que de alguna forma, parecía contar la vida de la propia estrella… Cuando llegó a un tejado, en la azotea de un edificio, había un hombre de mediana edad, rasgos marcados por el paso del tiempo que no lo había sino hecho más apuesto de lo que posiblemente hubiera sido de joven. Unos ojos casi cerrados dejaban caer una lágrima que corría torpemente por el accidentado paisaje que dibujaba su rostro, casi como queriendo escapar de la amargura que por dentro le consumía. La estrella no necesitó mucho tiempo para comprender que eran almas gemelas y todavía necesitó menos para sentir algo parecido a lo que tantas veces había visto en algunos enamorados.

Ella, que estaba muy acostumbrada a escuchar música, no había oído jamás algo como eso. Era una música diferente, que parecía contar una historia de soledad, algo que el trompetista compartía con su furtiva espectadora más de lo que ninguno podía imaginarse.

Al terminar la noche la estrella volvió con sus hermanas, estaba muy ilusionada con su descubrimiento de aquella noche y pensaba volver todas las noches que el trompetista siguiera ahí.

Pero a la noche siguiente, la pequeña estrella no pudo despistar a sus hermanas ni a Luna, pues aunque no se había dado cuenta, estaba empezando a brillar como las demás y pese a la alegría de todas sus hermanas y al orgullo maternal de Luna, la pequeña estrella no quería estar allí, quería volver a oír esa música y aunque pidió a su madre que la dejara ir, Luna le dijo que no podía bajar tanto porque podía hacer daño a los ojos de la gente y los asustaría. La pequeña estrella lloró desesperada y entre lágrimas volvió a escuchar levemente aquella música. Sonaba muy levemente pero prestando la suficiente atención, la pequeña estrella podía escuchar e incluso ver al trompetista. Cada noche que pasaba, la estrella brillaba más y más por la ilusión y la felicidad que albergaba, pero cuanto más brillaba, más le obligaba Luna a alejarse de la tierra y más lloraba la pequeña estrella, que aunque se había convertido en la más bella de todas, veía su situación como una maldición. Ella nunca había querido brillar, ¿por qué brillaba cada vez más? ¿Era eso que sentía algo bueno? ¿Era acaso amor?

Pasaron los meses y la estrella estaba tan lejos que ya prácticamente no podía escuchar aquella música, ni ver a su amado trompetista. Sus hermanas no paraban de intentar animarla pues su belleza la hacía ser la más popular de las estrellas. Pero ella poco a poco comenzó a volverse más callada, temía que si decía algo, pudiera perderse alguna tenue nota de música, era lo único que escuchaba a veces. Sin embargo, el recordar melancólicamente aquella noche una y otra vez la mantenía brillante y preciosa.

Pasaron los años y un buen día, no escuchó música alguna. Al principio lo atribuyó a que estaba demasiado lejos, pero aquellos días silenciosos se fueron repitiendo. Al cabo de unos meses la estrella comenzó a brillar menos pues el recuerdo del trompetista se fue nublando y la tristeza de la estrella volvió a surgir poco a poco. Con permiso de Luna, y conforme perdía brillo, se fue acercando un poco más a la tierra pero seguía sin escuchar nada y cada noche que pasaba sin oír esa música se apagaba un poco más. El llanto amargo de la pequeña estrella era silencioso, no podía permitirse el lujo de emitir algún sonido que pudiese tapar alguna nota musical de su amado.

Cuando un día volvió a ser una estrella que apenas brillaba, fue rápidamente a aquella azotea, pero en lugar de un bloque de pisos se encontró un rascacielos de una multinacional, pensó que había olvidado el lugar exacto desde donde escuchó por primera vez aquella música y siguió buscando sin éxito alguno. Tanta prisa se daba por encontrarle. que comenzó a dejar tras de sí un reguero de la propia luz que iba perdiendo.

Sin embargo, la luz nunca se perdía del todo porque había algo en su interior que provocaba más y más. El recuerdo de aquella noche, de aquel misterioso músico que sin saberlo, había capturado un corazón al que nunca podría corresponder, le acompañaría para siempre.

Todavía en algunas noches, si miras al cielo estrellado, a veces, solo a veces, puedes ver a la pequeña estrella surcando el cielo dejando tras de sí su propia ilusión hecha luz.

He olvidado decir que aquella pequeña estrella se llamaba Fugaz. Quizás en su honor se dice que la vida es Fugaz, pero el amor es eterno.

martes, 20 de mayo de 2008

NO SUFRAS MÁS, HERMANITO

Esta noche todo va a cambiar hermanito, todo va a cambiar.
Ya no vas a sufrir más, ya no más médicos, ya no más hospitales, ya no más agujas ni más jarabes.
Es esta noche la escogida para que tus ruegos se cumplan, ya he descubierto lo que pasa, Dios no te escucha. Sí, ríete, pero tu hermanita de casi ocho años se ha dado cuenta de una cosa, me sacas dos años pero tu nunca te has podido dar cuenta porque siempre estabas malito, es normal.
¿Recuerdas que jugábamos a que teníamos otra hermana que era mayor y que nadie más podía ver? Pues hoy viendo la tele me he dado cuenta de algo.
He visto un hombre morir durante el telediario, lo han puesto todo hermanito, no quería mirar pero no pude contener mi curiosidad. Era un hombre que vestía de forma diferente a los que le mataron, no se por qué lo hicieron pero se veía al hombre rezar a Dios para que aquello no le pasara, pero le pasó.
Dios no pudo salvarlo, ¿te has dado cuenta de que lo que nos dice la Madre Carmen no es del todo verdad? Ella siempre dice que recemos, que le pidamos por nuestras familias, y claro, eso es lo que pasa. Imagínate a todos los niños y padres del mundo rezando cada día pidiéndole favores, es imposible que Dios pueda ayudar a todos y cada uno de ellos y entonces claro, cuando a alguien se le olvida rezar pues le pasan cosas malas.
Pero ya no te preocupes que yo he dejado de rezarle para no distraerlo.
Llevo unos días sin rezarle pero tu no mejoras, además ayer vi a mamá llorando agarrada al teléfono, estaba hablando otra vez con el médico, creo que mañana otra vez volverán a darte los rayos malos y se te caerá otra vez el pelo. Pero no te lo he dicho, mamá tampoco porque no quiere verte triste.
Pero yo no quiero verte más triste y creo que Dios tampoco quiere verte triste pero lo que pasa es que él no sabe como estás porque todo el mundo le reza, si solo le rezaran las personas que de verdad necesitaran su ayuda...
Pero no te preocupes porque esta noche se va a enterar de lo que te pasa.
Te digo esto ahora que duermes porque sé que no te gustaría oírlo si estuvieras despierto y he visto en la tele que si te lo digo mientras duermes también me vas a escuchar, pero te hablo bajito para que no se despierte papá y me riña por no estar en mi cuarto. Así que sigue durmiendo, ahora voy a bajar a la cocina, voy a coger el bote que mamá usa para limpiar y me lo voy a beber. He visto en la tele que un hombre se mató bebiéndose un vaso de veneno, pero como no tenemos eso creo que el bote verde que mamá nunca nos deja que toquemos hará más o menos lo mismo.
Así que creo que dentro de unas horas dejaré de ser tu hermanita para ser un angelito, y cuando llegue arriba voy a hablar con Dios, y le voy a contar lo mucho que lloras, lo mucho que te duele y lo muy malito que estás. Seguro que mañana o pasado Dios te cura, le voy a decir todo el rato que te cure y hasta que no lo haga no voy a parar. Cuando despiertes estarás mejor.
Gema dice que los niños no van al infierno así que no te preocupes por mí.
Ya no volverá a llamar el médico, y mamá no volverá a llorar, papá dejara de gritar por todo y tú te pondrás bien. Y podrás por fin patinar con tus amigos, y montar en bici y salir de excursión a la playa y bañarte como los demás niños.
Por mí no te preocupes, porque cuando estés curado bajaré para estar siempre a tu lado y para decirle a Dios que no os pase nada malo. No hace falta que me lo agradezcas, lo único que te pido es que sigas jugando a que tienes una hermana invisible, pero esta vez aunque no puedas verme estaré jugando contigo.
Te quiero Pablo. Buenas noches.

martes, 13 de mayo de 2008

CASI COMO DORMIR

Cuando despierto siento nauseas, mi cuerpo lleva sintiéndolas un rato pero es justo ahora cuando mi cabeza se da cuenta de que en realidad antes nada era real, el juego se ha terminado, ahora empieza lo de verdad.
Una luz apenas ilumina toda la estancia, me muevo y un tintineo de cadenas me siguen, ¿son mías estas cadenas? Creo que me sujetan a la pared.
Tengo mucho sueño, me duermo. No me puedo dormir, me tumbo y me quedo quieto, es casi como dormir.
Despierto o abro los ojos, un tiempo sentado descansando me deja observar que la estancia puede ser un garaje, parece muy sucio y huele como un gallinero. Acabo de descubrir que la cadena, sujeta a un collar de acero que llevo puesto y sujeta además a la pared, es lo que tintinea cuando me muevo.
Suena como un dulce timbre de bici. He montado en bici, no. No lo he hecho, lo hice antes, antes de ser lo que soy ahora. Ahora no puedo montar en bici.
Se ha abierto una puerta y me levanto, me duelen mucho las rodillas pero cuando las miro me doy cuenta de que apenas llevo un pantalón vaquero hecho jirones y estoy sin camiseta y sin botas, una camiseta de una calavera tenía antes, ahora no, ahora no puedo. No recuerdo como eran mis botas.
La mujer que me capturó me observa con desprecio. No entiendo cómo puede despreciarme, es preciosa, yo la hubiera amado antes, ¿he amado antes?, ahora no puedo.
Una mujer que podría llamarse Miranda se acerca a mi captora y la besa. Cuando la saluda, un beso breve, sus labios no se mojan. Pienso en romper mis cadenas y besarlas, una parte de mí siente el deseo, la otra sólo siente hambre y cansancio. Quiere que todo deje de dar vueltas. Pero ya no puedo besarlas, ya no puedo.
Miranda me escupe, no es la mejor forma de tratar a alguien, pero al menos mis labios se mojan cuando con mis dedos llevo su saliva a mi boca, en ese momento ella piensa algo malo de mí. No sé que me está diciendo, antes hubiera podido oírla, ahora no puedo.
Tengo un casco en la cabeza, no me tapa la cara, sólo la cabeza, cuando lo toco me corto, me duele mucho un dedo, pero lo miro y ya no lo tengo, me duele mucho. ¿Nadie va a curarme? Miranda ya se ha ido y mi captora habla por teléfono, yo antes tenía un teléfono. Antes podía haber hablado, cuando tenía cosas que decir, ya no, ahora no tengo nada que decir a nadie, todos se han ido y me han dejado solo. Nadie debería quedarse solo, nunca dejaré a nadie más sólo, ya no.
Mi captora se va, se abre hacia arriba la puerta del garaje, al final era un garaje. Una luz muy fuerte y mucho ruido vienen de fuera, no quiero salir, pero mis cadenas se caen, creo que quieren que salga. A lo mejor cuando salga no estoy más tiempo solo. Mientras camino me duelen mucho las rodillas y mi dedo cortado, la cabeza me pesa mucho por culpa del casco. Voy con la cabeza medio agachada y veo unas letras en mi pecho escritas en morado.Pienso en que me gustaba mucho antes ese color, ahora ya no. Cuando salgo del garaje estoy en un círculo muy grande de arena, hay gente alrededor, me acerco a la gente, han puesto vallas. Sigo estando solo.
Una mujer se acerca a mí desde el lado opuesto de donde está mi garaje, pero creo que también está herida, camina tambaleándose, cuando se acerca puedo ver las heridas que tiene por todo el cuerpo, tiene otras letras escritas en rosa, no me gustaba antes ese color, ahora tampoco.
La mujer se acerca a mí, ¿también está sola? Le han puesto una espada en la mano, creo que ya no tiene mano. Me clava la espada y me hace daño, ¿por qué todo el mundo me hace daño?
Antes todo era perfecto, ahora ya no lo es, esto es la realidad, y esa mujer quiere matarme, la mataré yo a ella entonces.
La mujer me clava la espada en la barriga y siento como me atraviesa, me duele mucho pero no puedo hablar, ya no puedo. Así que la cojo por la cabeza y le muerdo la cara. Ella tampoco puede gritar, pero sé que le duele porque ya no tiene nariz y eso duele. Sigo mordiéndole la cara hasta que la mujer deja de apretar su espada en mi barriga, luego cae al suelo. Yo sé que antes la hubiera dejado en el suelo, pero ya no, esto es real, me gusta mucho como sabe, debo devorarla.
El público está gritando una sola palabra, creo que es el nombre que tengo escrito en el pecho pero eso me da igual, debo comerme a la mujer para calmar mi dolor, es lo único que puede calmar mi dolor por seguir estando en pie. No vivo, pero en pie, y eso duele.
Miranda se acerca con un lazo, me atrapa y me ata cuando ya casi me había terminado de comer a la mujer que también estaba sola, me arrastra por el suelo, ella va en una moto. Tengo mucho sueño, me tumbo y dejo que me encadenen, siempre lo hacen igual, creo que esta vez morderé a mi captora cuando me cosa el dedo, acabo de recordar que no llevo un casco, tengo la cabeza atravesada por cristales.
El dolor ya no aparecerá durante un tiempo, pero sigo estando cansado. Tengo mucho sueño, me duermo. No me puedo dormir, me tumbo y me quedo quieto, es casi como dormir.

domingo, 11 de mayo de 2008

QUIZÁ NUNCA PUDISTE OIRME DESPUÉS DE TODO...

Hay que ser estúpido para pensar que ella era algo más que una mujer. Las mujeres se terminan cansando de que las trates así, ¿sabes?. Sigue ahí tirado en la cama, pero no te duermas todavía, quiero decirte un par de cosas.
Sé que recuerdas nítidamente el momento en que te lo dijo, “vas a ser padre”. Te guste o no, vas a ser padre.
Acababas de llegar tras un duro día en la fábrica apretando tuercas y más tuercas de aquellas sucias carrocerías. Sólo necesitabas tomarte una cerveza mientras veías el partido, pero ella tuvo que estropearte la tarde con esa mala noticia. ¿Qué esperabas?. Algún día tenía que pasar, a veces los anticonceptivos fallan.
Tu actitud amigo, tu actitud sería un buen tema de debate. Gritarle insultándola para que abortara no iba a ser la respuesta, la violencia nunca es la respuesta... siempre te lo digo y tu nunca me escuchas.
Era normal que algún día contestase a tus acostumbrados insultos. Te voy a contar un secreto, las mujeres también son personas como tú y tienen un cerebro y un corazón, como tú.No entiendo como puedes aguantar cada día las broncas del enano de tu jefe y no soportar que ella te dijese esas cuatro cosas tan bien dichas. Era necesario que lo supieras, yo también quería decírtelas, pero nunca me escuchabas.Necesito que te concentres, aún no te vas a dormir, ¿verdad?. No sin antes escuchar lo que tengo que decirte.
No debiste cogerla por el pelo, no debiste golpearla con la llave inglesa. ¿Qué pretendías arreglar?. Te decía que pararas, te lo decíamos ambos, pero nunca nos escuchaste ¿verdad?.¡Los mataste! Mataste a tu mujer y también al hijo que llevaba dentro. ¿Soluciona eso tus problemas? ¿Tu jefe va a gritarte menos mañana? ¿Tus compañeros dejaran de darte de lado en el trabajo? ¿Tus padres volverán a hablarte?
Siempre has escogido el camino fácil, ser egoísta y tirar para delante. Siempre estuve allí, contigo, para pedirte que reflexionaras.
¿Recuerdas a Sara? Para ti era solo un polvo fácil y cuando pasaste más allá del coqueteo la cosa se complicó. Hiciste lo de siempre, ser egoísta y tirar para delante. Violar nunca está justificado, te lo dije en su día y te lo repito ahora.
Cuando pudiste elegir entre estudiar o irte con tus amigos de la Universidad de discoteca también te aconsejé... pero como siempre elegiste el camino fácil. ¡A veces no sé ni por qué me molesto en hablarte!
Cuando le pegaste a aquel chico con gafas solo para hacer reír a esos que se hacían llamar amigos tuyos también te advertí, pero me ignoraste, ¿dónde estaban ellos cuando la policía te cogió a ti como único sospechoso del robo de aquél coche? Ellos buscaron coartadas entre unos y otros y te dejaron con el culo al aire. Pero claro... unos cinco años de cárcel no te enseñaron a escucharme.
¿Y ahora qué? tienes sueño claro, no vas a escucharme.
Si me hubieras escuchado cuando lo de Sara, si me hubieras escuchado hace un momento antes de matarla....
Pero ahora ni tú ni yo podemos hacer nada.
No tengo más consejos para darte a partir de ahora, has cogido sus pastillas, te las has tomado todas con unos vasos de whisky. Cuando te duermas no volverás a despertarte, veintitrés pastillas son demasiadas. Como siempre has elegido el camino fácil. Es duro estar dentro de una cabeza tan dura como la tuya, ahora toca morir supongo. Qué manera más miserable de pasar por esta vida, solo haciendo daño. Si tan sólo me hubieras escuchado alguna vez...
Yo lo hubiera llamado Carlos, como papá... ¿Por qué no pudiste hacerme caso nunca? Yo no hubiera violado a Sara, ni hubiera pegado a nadie, ni hubiera huido de casa para que papá dejara de controlarnos... Hubiera hecho algo más en la vida que trabajar y beber cervezas. Ya nunca sabremos como hubiera sido de mayor, ni si se parecería a mamá o si tendría tus ojos. Te odio.
Ahora duerme, quizás nunca pudiste oírme después de todo...